Teatralización. La puesta en escena

El programa se construye en torno a dos espacios principales: la casa y el plató, entre los que no hay interacción. El público sabe todo sobre los concursantes que están dentro de la casa pero ellos no saben nada del exterior. Sólo en ciertas ocasiones hay una breve comunicación entre la casa y el plató, las cuales son introducidas por la voz del presentador/a con la frase: “Conectamos con la casa”, haciendo patente de nuevo el poder del medio, que es capaz de conectar en directo con la casa en el momento que quiera. Esto sólo tiene lugar cuando la presentadora informa a los concursantes de los nominados y los expulsados y cuando el recién expulsado se despide de sus compañeros una vez en el plató. Pero en ninguna de estas ocasiones está permitido dar información a los de la casa sobre el exterior.
Esta separación de espacios se acentúa con el hecho de que nadie del exterior puede entrar en la casa y nadie que ha salido de la casa puede volver, ayudando a la dramatización del concurso. Cuando un concursante es expulsado pasa a formar parte irreversiblemente del exterior, del plató.
En los resúmenes las imágenes seleccionadas se suceden a modo de trailer de una película. Con ellas se construyen historias con unas pocas escenas o se definen personajes con unas pocas palabras. A las imágenes se añaden todo tipo de efectos que contribuyen a intensificar las diversas situaciones: música, ruidos adicionales, títulos y subtítulos, diferentes velocidades, repetición de imágenes, contraposición de escenas por medio del montaje para construir significados, etc. Todo esto se va intercalando con los comentarios del presentador, que aparece en un plató a modo de informativo.
Las “noches de nominaciones”, la voz del “Gran Hermano” va llamando a los habitantes uno a uno para que acudan al “confesionario”. Suena entonces una música y el concursante (actor) entra al confesionario, se pone en situación y actúa según las circunstancias que le imponen, que en este caso tienen que ser tristes porque hay que nominar a los compañeros y decir las razones por las que se hace. En la pantalla de la televisión aparece una representación gráfica de los nominados por el momento y así el público puede seguir atentamente cómo está la situación del proceso del que él es también protagonista.
Cuando el presentador/a comunica los nombres de los concursantes que están finalmente nominados, todos ellos están sentados en el sofá, el presentador/a les habla desde el plató y ellos lo ven a través de un monitor de televisión, como si en este momento se invirtiesen los papeles, ellos son ahora espectadores.
Una situación semejante se produce la “noche de expulsiones”, en la que otra vez los concursantes esperan sentados en el sofá todos juntos a que se les comunique por medio del aparato de televisión el nombre del expulsado. Tras conocer el nombre de la persona que debe abandonar la casa los concursantes se despiden de él, todo ello realizado como si fuesen rituales sagrados. El expulsado sale por la puerta de la casa y allí fuera le están esperando montones de gente. Él camina por una alfombra roja saludando a sus fans. Los espectadores ven a través de su televisor esta salida triunfal acompañada de música. El reportero del programa acude a su encuentro y le hace allí algunas preguntas recogiendo las primeras impresiones del concursante en contacto con el exterior tras varias semanas de encierro. Los dos juntos llegan hasta el coche que trasladará al concursante al siguiente espacio del programa: el plató.

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