Ebru Özseçen

Por Basak Senova
(en el catálogo de la exposición, 2001)

¿Cuál es el verdadero reto? ¿Vivir una vida predestinada con la pesadez de su estricto y previsible modelo, o intentar crear una nueva vida independiente a partir de lo que queda de la lucha de esta vida preestablecida?
¿Cuál de ellas es fácil/indolora/no exigente? ¿Cuál implica mayor paciencia/fortaleza/tolerancia? ¿Y cómo puede alguien compararlas o ser propenso a medir la rectitud de una decisión semejante? No existe término medio. Seria realmente difícil, incluso para la mentalidad probablemente más esquizofrénica, conformarse con facilidad a adaptarse y experimentar ambas situaciones sin ningún tipo de problema. ¿Y cómo puede alguien estar seguro de la estabilidad de una situación semejante? No importa el grade de solidez de una vida, la base en su totalidad puede desestabilizarse y cambiar en cualquier momento. Se trata de una imagen conocida de una revelación conocida de la vida. A primera vista, bajo el velo de una sombra cultural. Una muchachita que todo el mundo cree que es virgen se ofrece a través de la fragilidad legitimada de las tazas de café en sobre en una bandeja de plata, en compañía de la aquiescente presencia de sus padres. Ofreciéndose a ella misma como un regalo único. Ofreciendo la fidelidad como una promesa. Ofreciendo la continuación de una vida segura y predestinada como un compromiso.
La imagen, tarde o temprano, se nos presenta como un acto colectivo que se estructura en torno al ofrecimiento y ahora nos sorprende bajo su pátina cultural.
Se trata de un código básico que se inscribe en esta visión precisa: todo se ha construido según este código. No importa su origen, se encuentra aquí de forma establecida y sólida para modelar una vida corriente. Representa un esfuerzo inmenso; prepararse y estar preparado para este momento a lo largo de toda la vida. Como una alucinación común que se toma por verdadera sin ningún género de dudas.
Como una obra alegórica que se ha representado muchas veces. Se trata de una obra antigua pero cerebral.
En esta obra, el protagonista se encuentra cada vez en un conflicto escondida con el resto de los personajes principales y secundarios, incluyendo al espectador de la obra en cuestión. De forma posible y sutil, experimenta un conflicto interior como si de una lucha reprimida se tratara. La imagen como la escena idéntica, ella como sujeto simplemente se inclina ante los tabús con un ángulo de 45 grados. Y el espectador de la obra responde a este acto permaneciendo de pie ante él.

Digiriendo/Confirmando/Presenciando/Viviendo e Ignorando.
A pesar de todo, la ignorancia no eclipsa jamás el sentido de la curiosidad hacia los espacios sombríos. ¿Qué es lo que se encuentra bajo este acto sorprendente? Un reflejo de uno mismo en la pared y el reflejo de un impreso oficial del gobierno para solicitar poder ejercer la prostitución de forma legal. En el otro lado de la fotografía, está al revés, como si se tratara de la otra cara de una moneda. Reconocerlo es bastante justo. Explicar tantas cosas sobre las apariencias... sobre las verdades/mentiras comunes... sobre las decisiones... en pocas palabras, sobre la vida. No se trata de un simple caso de choque entre el espejismo agradable y la amarga realidad. Ni sobre la culpabilidad inconsciente. Ni tampoco se trata de violencia emocional. Como parte de la vida, es tan básico, tan conocido y tan previsible. No obstante, alguna cosa extraña se desprende.

Sorprendente/Irritante/Malvado/Interrogativo y Abrumador.
Tanto da el vestido o la localización, el motivo real es no vivirlo; todo hace referencia a su construcción. Por tanto, es la cuestión en sí de enfrentarse a una decisión lo que se ha hecho patente como el destina de la vida.

www.ebruozsecen.com

No hay comentarios: