Henrik Olesen

Por Henrik Olesen
(en el catálogo de la exposición, 2001)

Parece como si en Europa se estuviera viviendo el tiempo de la liberación y un puñado de políticos electos reivindicaran la representación de los derechos legales de los gays y las lesbianas, pero ¿cuál es el alcance real de este hecho? En 40 países del mundo, aproximadamente, las relaciones sexuales entre miembros del mismo sexo, ya sea entre hombres o entre mujeres, siguen siendo ilegales. En alrededor de otros 40 países sólo se consideran ilegales las relaciones sexuales entre hombres. Como mínimo en 7 países se aplica la pena de muerte en estos casos.
Las políticas de inmigración de la mayor parte de los países europeos no reconocen la persecución por razones de orientación sexual como base válida para la concesión de asilo, y a menudo las leyes relacionadas con el reagrupamiento de las familias y los beneficios sociales no se aplican a las parejas de un mismo sexo. Mientras que en todo el mundo las mujeres son quienes solicitan asilo en mayor número, ha existido una ausencia manifiesta de solicitudes por motivos de orientación sexual por parte de las mujeres, así como de la concesión del estatuto de refugiadas en base a su orientación sexual. Las cuestiones en torno a la orientación sexual para categorizar a los grupos de inmigración han puesto en evidencia complicaciones relativas a la clasificación del sexo: ¿cómo se demuestra que alguien es homosexual? En algunos países europeos, los refugiados homosexuales masculinos deben pasar un examen anal con objeto de que el juez determine si los solicitantes son verdaderamente homosexuales. Encontré este ejemplo de las políticas británicas de inmigración en un documento titulado "La situación de los gays y las lesbianas y sus parejas en relación con el asilo y la inmigración en los estados miembros del Consejo de Europa. Doc. 8654, febrero 2000". ¿Pero es cierto? De hecho algunos estados miembros del Consejo de Europa (como Bélgica, Dinamarca, Alemania o Irlanda, entre otros) reconocen ya en su ley de asilo o en la práctica de manera explícita que las lesbianas y los gays son "miembros de un grupo social específico". Por otra parte, no obstante, es también verdad que a menudo los gays y las lesbianas no pueden demostrar que son homosexuales y no consiguen jamás el permiso para cruzar la frontera. Por lo tanto ¿qué es lo que se constata en primer lugar? Una ausencia de documentación sobre la opresión de los homosexuales por parte de las principales organizaciones de derechos humanos, así como la sospecha generalizada por parte de los tribunales respecto a la documentación presentada por los gays y las lesbianas que comporta que los homosexuales tengan dificultades cuando deben presentar pruebas fiables de la persecución que padecen.
Ninguna democracia europea ofrece en concreto a los gays y las lesbianas los mismos derechos que a los heterosexuales. Dinamarca, Suecia y Alemania (entre otros) prohíben a las lesbianas tener hijos mediante la inseminación alternativa. En Austria, la edad de consentimiento sexual es de 18 años para los gays y de 14 para las lesbianas y los heterosexuales. En Portugal se prohíbe a los gays que formen parte del ejército. En Rumania la actividad homosexual está penalizada con cinco años de cárcel y en Bulgaria la pena puede ascender a dos años. Sólo se trata de algunos ejemplos. Este tipo de discriminación y de intolerancia claramente va más allá de las leyes homófobas en sí.
Un estudio realizado en el año 1996 en Suecia sobre actos violentos contra lesbianas y gays demostró que el 23% de los 600 gays y lesbianas que contestaron habían sido víctimas de un delito violento de homofobia. En Irlanda, un estudio de 1995 promovido por el gobierno demostró que una cuarta parte de las 159 personas encuestadas fueron víctimas de golpes, palizas y puntapiés. En 1996, un estudio sobre delitos de odio en el Reino Unido, basado en más de 4.000 personas, reveló que uno de cada tres gays y una de cada cuatro lesbianas encuestadas habían sufrido un ataque violento en los últimos cinco años. El nivel de violencia a menudo era muy elevado, incluyendo cuchilladas, tiros, golpes de importancia, violaciones y otros ataques.

Henrik Olesen

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